Las autoridades estadounidenses, que hacen frente a una crisis humanitaria sin precedentes por la llegada de miles de niños indocumentados desde Centroamérica, continúan reubicándolos en albergues en espera de decidir sobre su destino.
La base militar de Fort Sill (Oklahoma), que espera a un grupo de 135 niños que fueron detenidos cuando entraban de manera ilegal en el país, es una de las instalaciones habilitadas para acoger a estos menores que acceden por la frontera sur a un ritmo estimado de 400 cada día.
Los centros de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) han rebasado su capacidad y están buscando lugares que cubran las necesidades de los menores que, según imágenes filtradas, en algunos casos están recluidos en celdas repletas, recostados en el suelo, sin camas y sin los requisitos mínimos de espacio e higiene.
Miles de niños bajo custodia de la Patrulla Fronteriza partieron rumbo a un albergue en California desde Nogales (Arizona), donde se encontraban recluidos en un almacén, mientras varios refugios en la ciudad de Miami han ampliado su capacidad y se preparan para la acogida.









