Cuatro rottweilers atacaron a un niño de 8 años de la zona central de Michigan, y lo hubiesen matado de no ser por unos obreros que lo salvaron.
Kenneth Hansen, dueño de una compañía constructora y quien trabajaba cerca, escuchó los gritos de Ethan, corrió al lugar y saltó la cerca para entrar al patio.
La policía dijo que Hansen cargó al niño y lo llevó a la casa mientras los perros trataban de quitárselo.
El niño sufrió 22 mordidas, fue tratado en un hospital y dado de alta.









