- El clima seco afecta los niveles de reservorio de agua en Brasil.
São Paulo, la mayor urbe sudamericana, está que arde: el mes de enero más caliente desde 1943 ha obligado a sus ciudadanos a cambiar de hábitos e incluso de forma de vestir, han abandonado el traje y la corbata que marcan el ritmo imparable de la capital económica de Brasil.
Acostumbrada a ser más fresca y lluviosa que la zona costera, São Paulo, ubicada en una meseta de unos 700 metros de altura sobre el nivel del mar, se derrite como nunca en este inicio de 2014, de acuerdo con los registros históricos del Instituto Nacional de Meteorología (Inmet), que datan de hace 71 años.
Los hábitos paulistanos han sido alterados, por ejemplo, en la empresa de tecnología Totvs, donde los empleados han recibido con alivio el fin de la obligatoriedad de usar traje a raíz de que algunos de los termómetros de la ciudad tocaran los 40 grados.
Según el Inmet, el fuerte calor se debió a la formación de un sistema de alta presión que quedó semi-estacionado en la región sur y sureste vinculado a la falta de humedad, que permaneció en el sur amazónico.









