La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, sobrevoló las áreas del estado de Minas Gerais afectadas por las intensas lluvias, se dijo impactada por el desastre y anunció más ayuda humanitaria para atender a las víctimas de las precipitaciones, que ya dejan 41 muertos en el sureste del país. Minas Gerais, el estado natal de Rousseff, ha sido junto con el vecino Espíritu Santo la región más golpeada por unas lluvias que comenzaron hace más de una semana.
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