El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, confesó que su decisión de destituir al alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, supuso para él un coste político y adelantó que si es reelegido el 25 de mayo, podría plantear una reforma para limitar el poder del procurador general.
Sin duda alguna tuvo un coste político, yo sabía que me iba a costar, pero no tenía otra alternativa, afirmó Santos en Barranquilla en una entrevista con Efe durante una gira de campaña por el Caribe, donde dejó claro que lo que hizo fue cumplir con la Constitución. El pasado 19 de marzo, Santos retiró a Petro de la alcaldía tras desoír las recomendaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), que le había solicitado congelar el fallo dictado en diciembre por el procurador general, Alejandro Ordóñez, por el que destituyó e inhabilitó al alcalde a causa de una crisis de basura. Esa decisión generó una gran polémica en la capital, que se vio agudizada cuando días después un tribunal ordenó a Santos que lo restituyera.
Petro, del Movimiento Progresistas y exguerrillero del M-19, ganó las elecciones bogotanas en 2011 y desde el inicio apoyó, al igual que sus seguidores, el diálogo entre el Gobierno y las Farc.









