La tienda de muebles alemana Zurbrüggen ha decidido destruir 5,000 tazas que importó de China, tras descubrir que en ellas aparece impreso el rostro de Adolf Hitler, y ha prometido recompensar a los compradores que devuelvan las ya vendidas.
La historia ha llegado a los principales medios de comunicación germanos y la Casa de la Historia en Bonn, un reconocido museo de objetos históricos curiosos, avanzó al diario Neue Westflische su intención de hacerse con una de las tazas como símbolo de las complicaciones del mundo globalizado.









