El lanzamiento de petardos con motivo del Año Nuevo lunar disparó los índices de contaminación de Pekín y la concentración de partículas PM 2.5 -las más dañinas para la salud- se multiplicó por 25 en un lapso de siete horas.
Al dar la bienvenida al Año de la Cabra y despedir el del Caballo, centenares de chinos encendieron petardos y fuegos artificiales cumpliendo la tradición del país asiático que dice que este acto ayuda a alejar la mala suerte.
Así, de una concentración de 16 microgramos por metro cúbico de las llamadas partículas PM 2.5 en Pekín se pasó a 407 microgramos por metro cúbico, según las mediciones difundidas en su cuenta de Twitter por la Embajada de EE.UU. en China. Estas partículas entran directamente en los pulmones.









