Al menos medio millón de personas han buscado refugio en colegios, iglesias y centros de evacuación en Filipinas antes de que toque tierra el tifón Hagupit hoy, en la misma zona del país que destrozó Haiyan hace poco más de un año.
Aunque la Agencia Meteorológica de Filipinas (Pagasa) informó que el huracán se ha debilitado levemente y los vientos sostenidos se han reducido a 190 kilómetros por hora, las autoridades advirtieron de que Hagupit aún puede causar daños importantes, especialmente en la región de Visayas Oriental (centro) y en Manila.
En la ciudad de Tacloban, donde murieron casi la mitad de las 6,300 víctimas que causó Haiyan, se vivieron ayer escenas de tensión entre los residentes de las zonas costeras, las más vulnerables, que huían en situación precaria.
Estamos todos recogiendo lo básico para irnos a un centro de evacuación. Todavía estamos intentando superar el trauma de Haiyan, declaró el filipino Jonathan Ancao, de 36 años y residente de Tacloban.
Esta localidad, de unos 220,000 habitantes, está evacuando a más de 78,000 personas, aunque muchos centros destinados a tal cometido aún no han podido ser rehabilitados tras el paso de Haiyan.









