Corea del Sur recordó con emoción a los 304 fallecidos en el naufragio del buque Sewol, la mayor tragedia ocurrida en décadas en el país, en su primer aniversario, marcado por las protestas contra el Gobierno de los familiares de las víctimas. La tensión dominó el recibimiento a la presidenta surcoreana, Park Geun-hye, en la isla de Jindo, frente a las aguas en las que se hundió el Sewol el 16 de abril del año pasado.
Los parientes de los fallecidos concentrados en la isla decidieron, en señal de protesta, no presenciar el discurso de la presidenta que, vestida de luto, aseguró sentir dolor en el corazón por el sufrimiento de las víctimas y sus seres queridos.
Park prometió reflotar el barco cuanto antes y hallar los nueve cuerpos todavía desaparecidos, lo que no fue suficiente para unas familias que acusan al Gobierno de incumplir sus promesas y poner trabas políticas a la investigación para profundizar en las causas del suceso y depurar responsabilidades.
En Ansan, la ciudad al sur de Seúl donde estudiaban 250 alumnos que fallecieron en el naufragio, las protestas subieron de tono y los familiares de las víctimas impidieron que el primer ministro surcoreano, Lee Wan-koo, accediera al altar conmemorativo.









