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Los líderes de las centrales sindicales opositoras consideraron contundente la huelga general en Argentina en protesta por los impuestos sobre los salarios y la elevada inflación y prometieron paralizar el país durante 36 horas si el Gobierno no atiende sus reclamos.
Las principales avenidas de Buenos Aires estuvieron prácticamente desiertas ayer, al igual que las estaciones de metro y trenes, mientras los vuelos nacionales e internacionales fueron cancelados en el cuarto paro general que enfrenta la presidenta Cristina Fernández, convocado por algunos de los sindicatos más poderosos del país.
El paro fue contundente... Hemos interpretado la voluntad y la necesidad de la gente, dijo Hugo Moyano, líder de una corriente disidente de la Confederación General del Trabajo en rueda de prensa. Esperamos con toda humildad, responsabilidad, que esta medida sea interpretada por quienes tienen que dar respuesta a estos reclamos legítimos, agregó.
La protesta de 24 horas es liderada por la Unión Tranviarios Automotor que representa a los choferes de autobuses de corta y media distancia, junto a los gremios de camioneros, ferroviarios, aeronáuticos, el metro y portuarios. También adhieren bancarios y trabajadores enrolados en el ala más crítica de la Confederación General del Trabajo como gastronómicos, judiciales, personal de estaciones de servicio y un sector de los empleados públicos.
En los hospitales solo funcionaron las guardias y algunos gremios de maestros también se adhirieron a la huelga. La medida de protesta también se sentía con fuerza en las principales ciudades del interior del país.









