Dieciséis años ha durado la restauración de la Iglesia Colgante de El Cairo, una de las más emblemáticas y antiguas del país que, ahora, con la cara lavada, pretende resurgir como punto obligado de visita para fieles y turistas.
Sus más de 100 íconos, las pinturas murales y la marquetería han sido los últimos retazos de estos trabajos de rehabilitación inaugurados ayer por las más altas personalidades civiles y religiosas del país, y que han costado unos $14 millones. La Iglesia Colgante o Mualaqa, en árabe, se empezó a construir entre finales del siglo IV y principios del V.









