El papa Francisco afirmó que la resurrección de Cristo que la Iglesia celebra este domingo no es el happy end (final feliz) de una película, sino el gesto de Dios cuando se acaban las esperanzas del hombre.
El papa comenzó la catequesis de ayer Miércoles Santo con el episodio de la humillación que Jesús sufre tras la traición de Judas.
Un episodio triste y dramático, explicó el pontífice, ya que Jesús fue vendido como en el mercado por 30 monedas y con el que comienza así su humillación hasta el final.
Jesús llegó a su completa humillación con la muerte en la cruz. Se trata de la peor muerte, pues era la que se reservaba a los esclavos y delincuentes. Jesús era considerado un profeta y muere como un delincuente, agregó Francisco. Su santidad recordó que para los católicos la muerte y Pasión de Jesucristo no ocurre por error, sino que de este modo les muestra su amor infinito y asume todo el mal del mundo para vencerlo.
Fue entonces cuando el papa aseguró que, tras la muerte, Dios interviene con la potencia de su resurrección, que no es el happy end (final feliz) de una película, sino la prueba de que Dios actúa cuando se acaban las esperanzas del hombre.









