Serbia, Bosnia y Croacia siguen luchando contra las consecuencias de las inundaciones que han dejado ya 47 muertos, han obligado a evacuar a 1.2 millones de personas y han arrasado campos y ciudades, mientras las aguas empiezan a retirarse, aunque se mantiene la alerta por riadas y brotes infecciosos.
No estamos ni siquiera cerca del final de los problemas, declaró el primer ministro serbio, Aleksandar Vucic, aunque indicó que en el centro del país remiten las crecidas de los ríos Mlava, Resava, Morava y la situación está mejorando.
Sin embargo, en el oeste aún hay graves problemas y continúa la evacuación de Obrenovac, la ciudad más afectada por las riadas de los últimos seis días. En varios puntos cruciales de protección ante la crecida del río Sava, miles de personas refuerzan día y noche los terraplenes, debido a que la fuerza del caudal amenaza con romperlos.
El Gobierno decretó tres días de luto desde hoy para recordar a los 20 muertos contabilizados hasta ahora en Serbia.









