El presidente de Argentina, Mauricio Macri, y las principales figuras del oficialismo salieron a la calle para realizar una "timbreada nacional", es decir, llamaron a las puertas de los argentinos para charlar con ellos, un gesto que ya hicieron popular durante la campaña electoral de 2015.
Pasado el ecuador del primer año de mandato y tras una semana marcada por el fallo adverso de la Corte Suprema, que anuló parcialmente el "tarifazo" del gas ordenado por el Gobierno en abril, el mandatario retomó las visitas a argentinos anónimos en el municipio bonaerense de San Miguel, acompañado por la gobernadora de esa provincia la más poblada de Argentina, María Eugenia Vidal. "Tocando timbres en San Miguel para charlar con los vecinos", compartió Macri en sus redes sociales, junto a imágenes en las que se le ve saludando a la gente.









