Opositores y oficialistas tomaron ayer las calles de Caracas, en Venezuela, en una nueva medición de fuerzas, en medio de la tensa situación que vive el país por las protestas callejeras contra el Gobierno que se vienen registrando desde hace más de un mes, mientras la comunidad internacional sigue insistiendo en un llamado al diálogo entre las partes.
Varios miles de opositores realizaron la marcha de las Ollas vacías en el norte de la capital, haciendo un ruido ensordecedor de cacerolas y cornetas, y enarbolando pancartas en las que se leía: No hay, no hay, ¿hasta cuándo?.
Los manifestantes protestaron así contra la inflación galopante, que alcanzó a inicios de año una tasa anualizada de 56.3%, y los problemas graves de abastecimiento de algunos alimentos y bienes básicos que se han agudizado en los últimos meses.
El Consejo Permanente de la OEA aprobó por mayoría una declaración conjunta en la que reconoce y respalda el diálogo iniciado por el Gobierno en Venezuela y pide su continuación, llama al respeto de los derechos humanos y expresa su respeto a la no intervención en los asuntos internos del país.









