En medio de una asfixiante ola de calor, la mayor en los últimos 43 años, el consumo energético siguió creciendo en Argentina, lo que propició nuevos y prolongados cortes de luz, pese a la amenaza del Gobierno de asumir la distribución eléctrica si las empresas no lo hacen. Aunque las previsiones apuntaban ayer a un descenso moderado de las temperaturas, los termómetros alcanzaron los 36 grados al mediodía en Buenos Aires, donde los fallos en el suministro eléctrico persisten desde hace dos semanas.
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