Perú anunció el martes que usará su propia unidad de medición para calcular las características del fenómeno climático El Niño, que según expertos podría alcanzar a fin de año niveles extraordinarios.
"Nos hemos visto en la necesidad de implementar un índice que refleje más directamente las condiciones en la costa peruana del Pacífico y hemos definido lo que llamamos el `Indice Costero El Niño''', dijo a The Associated Press Ken Takahashi, coordinador principal del comité estatal peruano que estudia el fenómeno climático en el país.
En Perú el fenómeno implica un aumento de la temperatura en el litoral del Pacífico, en especial en una zona comprendida entre la superficie y 100 metros de profundidad. En julio Perú declaró en emergencia 1.200 localidades para tomar medidas de prevención y el lunes canceló el Rally Dakar 2016 que iba a partir de Lima.
Takahashi, doctor en ciencias atmosféricas de la Universidad de Washington en Seattle, añadió que la mayoría de las agencias atmosféricas monitorean El Niño usando la temperatura de las aguas del Pacífico en un punto lejano de Perú, ubicado en la línea ecuatorial entre Asia y América, que no brinda datos exactos para conocer los efectos del fenómeno en la costa peruana. "En nuestro caso es muy importante el tema de la magnitud y es necesario hacerlo a nivel de detalle'', dijo.
El nuevo índice usa datos de la agencia atmosférica peruana y de la estadounidense Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y consta de ocho categorías que van desde la "fría fuerte'' hasta la "cálida extraordinaria'' que podría provocar lluvias e inundaciones principalmente en la costa norte peruana.
Para Perú el cálculo más exacto de los efectos de El Niño "será como tener un mapa más claro de cómo proceder'', dijo Juber Ruiz, director de prevención de la Defensa Civil.
De acuerdo con los reportes históricos peruanos entre 1982-1983 y 1997-1998 se produjeron los efectos más devastadores de El Niño en el país.
Según datos oficiales, entre 1997 y 1998 el fenómeno climático provocó 374 muertos, 412 heridos, se destruyeron 59 puentes, 884 kilómetros de carreteras, 42.000 viviendas y 73.000 hectáreas de cultivos. Las exportaciones del sector pesquero disminuyeron 76,5% y las pérdidas nacionales fueron de 1.200 millones de dólares.









