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El papa Francisco presidió la tradicional celebración litúrgica del Domingo de Ramos y la Pasión del Señor en la Plaza de San Pedro, donde bendijo palmas y ramas de olivo, y dijo que el estilo de los cristianos debe ser la humildad.
Miles de personas acudieron ante la Basílica de San Pedro, donde el pontífice fue testigo de la procesión de las palmas e impartió su bendición en el primer gran acto de la Semana Santa, el que conmemora la entrada de Jesús en Jerusalén.
El papa llegó a pie al lugar y se detuvo unos instantes ante el paso de la procesión, y se dirigió luego hacia el centro de la plaza, donde varios olivos adornaban el espacio situado al pie del obelisco, bajo el brillante sol romano.
Posteriormente, el pontífice procedió a la bendición de las palmas y los olivos, un acto tradicional con el que comienzan los propios de la Semana Santa y Pascua de Resurrección.
En la celebración de ayer participaron jóvenes de Roma y de otras diócesis, con motivo de la celebración de la XXX Jornada Mundial de la Juventud.
Después, Francisco se dirigió a la explanada situada ante la fachada principal de la Basílica de San Pedro para presidir la celebración de la eucaristía.









