- de los 90 millones de filipinos son católicos.
- familias desamparadas viven en la iglesia.
- años de edad tiene el sacerdote Alvero.
Decenas de fieles participan en misas para agradecer por haber sobrevivido a la furia del tifón.
Horas después que el tifón Haiyan se abatió contra las Filipinas, el sacerdote Amadero Alvero salió a las calles rociando agua bendita sobre los muertos y orando por ellos. Al caer la tarde, el sacerdote de 44 años ya había bendecido unos 50 cadáveres.
Después regresó a la semidestruida iglesia Santo Niño de Tacloban y ofició una misa. Alvero volvió a celebrar otra misa ayer para cientos de sobrevivientes de uno de los peores tifones que haya azotado Filipinas.
Pese a lo sucedido, todavía creemos en Dios, comentó el prelado.









