El sínodo extraordinario sobre la familia comenzó con la petición del papa Francisco a los obispos a expresarse con libertad y humildad y con la afirmación en el documento base de que es necesario que la Iglesia no discrimine a divorciados o a los gays.
Desde ayer y durante toda la semana, en el Aula del Sínodo en el Vaticano, los 253 participantes en esta asamblea expondrán sus posiciones sobre temas relacionados con la familia para después, en la semana siguiente, elaborar un documento conjunto con las conclusiones.
La mañana de ayer estuvo dedicada a las presentaciones de este sínodo, que será novedoso tanto en su preparación como en la metodología, y que ha creado gran expectación por ser temas que tocan de cerca a los fieles católicos.
El papa Francisco dejó claro en su intervención que quiere que todos hablen con libertad y digan lo que sientan, y que respeten la opinión de los demás.









