Las amenazas hechas por Gobiernos occidentales de adoptar medidas enérgicas contra Rusia por su incursión militar en Ucrania tienen un contrapeso: las complicaciones económicas y preocupaciones de que las medidas contra Moscú resulten contraproducentes para EE.UU. y Europa. Las sanciones enérgicas de Washington y Bruselas podrían enfriar la economía rusa de lento crecimiento y perjudicar su sector financiero, pero Moscú podría tomar represalias y confiscar bienes estadounidenses o de otros países, o bien reducir las exportaciones de gas natural a Europa, que depende en gran medida de la energía rusa. Al declarar su decisión de no permitir que Rusia divida Ucrania, el presidente Barack Obama aplicó el jueves nuevas restricciones de visas a ciudadanos rusos y otros adversarios del Gobierno de Ucrania en Kiev y autorizó penalidades financieras más amplias contra los involucrados en la intervención militar o en la sustracción de bienes del Estado.
Es una especie de destrucción mutua garantizada, comentó Steven Pifer, exembajador de EE.UU. en Ucrania y analista en el Instituto Brookings en Washington. Rusia podría cortar el suministro de gas, y tendrían que comprar a un gran costo.









