La tregua entre las principales pandillas en El Salvador que permitió entre 2012 y 2013 una bajada importante de la violencia criminal continúa viva, pese a que algunos sectores la dan por muerta, y está a la espera de que el nuevo Gobierno la respalde.
El armisticio se inició en marzo de 2012 basada en que las principales maras o pandillas no se mataran entre sí, y aunque durante su primer año hizo bajar los homicidios, estos han aumentado en los últimos meses, lo que ha llevado a algunos sectores a pensar que la iniciativa naufragó.
Este proceso (de la tregua) sigue vivito y coleando, y quienes hablan de fracaso lo único que hacen es expresar su deseo. Sin embargo, el mismo continúa, aseguró uno de los mediadores del armisticio, el exdiputado Raúl Mijango.









