El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dijo que la Santa Sede quiere evitar la polémica y se limita a tomar nota de la reacción de las autoridades turcas por las palabras del papa Francisco sobre el genocidio armenio. Lombardi explicó que las palabras del papa del pasado domingo, cuando calificó la matanza de armenios durante la Primera Guerra Mundial como el primer genocidio del siglo XX, fueron claras como el agua.
Turquía no reconoce estos hechos como genocidio sino que los considera lamentables excesos.









