Los negociadores del Gobierno de Colombia y las Farc volvieron a encontrarse en La Habana para preparar el que será el próximo reto del proceso de paz: debatir el sensible tema de las víctimas del conflicto y gestionar su participación directa en las conversaciones.
En esta reunión preparatoria, que no se considera un ciclo negociador, la delegación del Gobierno insistió en el compromiso de que los afectados por más de 50 años de conflicto armado en Colombia formen parte de un proceso que ya ha superado, con acuerdos parciales, los tres primeros puntos de la agenda de conversaciones (cuestión agraria, participación política, y drogas y narcotráfico).
El mensaje central es a las víctimas: participen, estamos dispuestos a oírlas y a que hagan presencia aquí, en las conversaciones, aseveró ayer el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, en unas declaraciones divulgadas por su equipo de prensa.
De la Calle, quien lidera el grupo negociador del presidente Juan Manuel Santos desde que comenzaron los diálogos en 2012, precisó que trajo esta vez a La Habana una propuesta concreta sobre cómo permitir a las víctimas asistir a las negociaciones.
Lo que queremos es discutir el tiempo, el procedimiento y la fecha en que esto comenzará a ocurrir, resaltó.
El exvicepresidente colombiano insistió en que no se trata de negociar los derechos de las víctimas, sino de convenir la mejor manera de reconocerlos.
El conflicto colombiano ha dejado 220,000 muertos, unos 25,000 desaparecidos, 5.7 millones de desplazados y 27,000 secuestrados, además de unas 2,000 masacres, según datos del Centro de Memoria Histórica de Colombia.
El último ciclo de las conversaciones de paz tuvo lugar en junio pasado.









