Los trayectos interminables en el transporte público, las largas jornadas laborales y la pereza que nos inspira realizar una actividad física son la causa de que permanezcamos sentados todo el día o muchas horas sin sospechar que esto podría atraer consecuencias mortales.
Esto porque, además de aumentar las posibilidades de sufrir un infarto, desarrollar diabetes y aumentar nuestro peso, acelera el envejecimiento celular a nivel biológico, así lo revela un estudio de la American Journal of Epidemiology.
¿Cómo es posible?





