Los quioscos de zinc donde los panameños encontraban lo que menos se imaginaban, el comprar los peces a orillas del malecón, las gallineras que eran la esencia pura de El Terraplén desaparecieron para siempre.
Todo empezó a cambiar con la construcción de la Cinta Costera, pues el malecón donde los pescadores descargaban los productos del mar y hasta los vendían allí mismo fue rellenado.





