En una pequeña oficina en Ciudad del Saber, sentado en una silla frente a un escritorio inundado de cartapacios y documentos se atrinchera Andrés Rodríguez, docente y abogado.
A sus 62 años, decidió romper el silencio y contar su amarga historia, que comenzó el 12 de diciembre de 2012, luego de que lo destituyeran "injustamente" del colegio Abel Bravo, en la provincia de Colón, en donde laboró por 30 años.





