Como si hubiese pasado un vendaval quedaron las aceras del corregimiento de Calidonia, luego de que ayer personal de la Alcaldía Capitalina tumbaran medio centenar de puestos de buhonería.
Innumerables cucarachas salían de los puestos de madera y zinc buscando refugio, mientras que los pequeños comerciantes reclamaban por el desalojo.
La señora Rosa María, una adulta mayor, estaba desesperada. Adujo que tenía más de 60 años con su local, que le ha ayudado a criar y educar a sus tres hijas. Recalcó que su puesto está a nombre de sus hijas, que son panameñas.





