La Fundación Piero Rafael Martínez explica cómo ayudar a los niños a superarlo.
Los adultos creemos que, ante la muerte de un ser querido, los niños no sienten o no entienden, es decir, no hacen duelo. Actuamos erróneamente evitando que los niños asistan, vean o escuchen los sucesos que están ocurriendo en esos momentos. Con esta actitud tratamos de ocultar nuestro sufrimiento con el argumento de acelerar el proceso de olvido y de volver a la realidad lo más pronto posible.





