Por primera vez, desde el viernes en la noche, me volví a dar un baño en la ducha; sí que lo disfruté, a pesar del frío que hacía en la mañana.
Y es que, no es lo mismo, bañarse con agua de la regadera que con agua de tanque, y menos si ésta última está racionada. Pero ojo, por lo menos todos estos días me bañé; no como un amigo, de quien me reservo el nombre, que muy orondo dijo bueno, me vestiré y me iré a trabajar y así estaba muy ensacado y emperfumado y sin bañarse...
¿Cuántos no estarían como él? Cualquier parecido es pura coincidencia...





