Si su hijo o hija le salen de pronto con una de esas palabras que nadie espera escuchar, mantenga la calma y no empiece con los gritos. Al final de cuentas, en algún lugar la debieron escuchar. Es cuestión de aclarar cuáles son las palabras aceptables y cuáles no y por qué.
Lo cierto es que lo menos aconsejable es celebrar la gracia o no darle importancia a pesar de que se torne algo frecuente.
De acuerdo con el Manual Ayudando a Crecer de la Organziación Panamericana de la Salud, los niños y niñas aprenden temprano qué recursos pueden utilizar para llamar la atención.





