Paolo Espino salió ayer con un sabor agridulce del montículo del Miller Park, al no tener su mejor presentación en su segunda apertura con los Cerveceros de Milwaukee, pero que siempre la recordará por conectar su primer imparable en las Grandes Ligas.
Espino, de 30 años, no la tuvo todas consigo al no poder aguantar la fuerte ofensiva de los Gigantes de San Francisco, que le anotaron una carrera en la segunda, tercera y la cuarta entradas.





