Un combate de 120 minutos terminó ayer con la clasificación para los cuartos de final en la Liga de Campeones del Atlético de Madrid en la tanda de penaltis (3-2), en el suspenso del último lanzamiento, el que Stefan Kiessling mandó fuera, entre el éxtasis de la afición rojiblanca que llenó el Vicente Calderón.
Una recompensa para el Atlético, mejor en un encuentro de alto voltaje, en el que siempre tuvo más ambición, incluso cuando igualó la eliminatoria en el minuto 27 por medio de Mario Suárez.









