@cornejohumberto
En las Grandes Ligas, es recordado por ser el mejor segunda base en la historia moderna del béisbol, con una placa conmemorativa que lo avala en el Salón de la Fama en Cooperstown.
El protagonista de esta reseña es el boricua Roberto Alomar, quien ayer brindó parte de sus conocimientos a la niñez panameña en la final del torneo Pitch, Hit and Run.
¿Qué recuerda cuando enfrentaba a Mariano Rivera?
Era el lanzador más difícil de enfrentar. Mariano es un pelotero único y excepcional. Solo estoy esperando cuatro años más para que entre al Salón de la Fama.
Jugó con torpederos de la clase de Cal Ripken y Omar Vizquel. ¿Cuál prefiere?
A los dos (dijo, en medio de una gran sonrisa). Pero con quien lo disfruté más fue con Vizquel, porque hablábamos el mismo idioma y disfrutábamos el juego de la misma forma. Vizquel es uno de los campocortos más sobresalientes y lo admiro. También lo estoy esperando en el Salón de la Fama.
¿Cómo fue ese instante en que lo exaltaron al Salón de la Fama?
Eso es algo inolvidable. Me sentí como un niño, porque es lo más grande que uno puede tener como pelotero. Los más bonito fue ver a mi familia y a mis padres, porque me lo dieron todo para que estuviera ahí. Este año le tocó a Pedro Martínez, espero que sigan más latinos.
Jugó en una época que fue teñida por el uso de sustancias prohibidas. ¿Qué opinión tiene sobre este tema?
Hay unas reglas en las Grandes Ligas y nosotros, como peloteros, tenemos que seguirlas. El que no lo haga tendrá que pagar una penalidad, como está pasando. Es triste, porque tengo compañeros y no me gustaría que hablaran mal de ellos, el béisbol es una familia.
¿Qué le pareció esta experiencia aquí en Panamá?
Esta es una experiencia muy linda para los niños, porque es una oportunidad para que se enfoquen en su futuro. Hay niños que deben estar tristes (los que no ganaron), pero dieron todo. Es un programa bonito para la juventud. Me alegro de que haya tantos niños.
¿Tiene planeado regresar a Panamá?
Me gustaría. Cuando veo a estos niños me hace recordar mi niñez. Me encantaría darles esa oportunidad (enseñarles béisbol) a los niños de Panamá. Aunque sea puertorriqueño, somos latinos, una sola sangre, y tenemos que apoyarnos.
¿Qué sueños tenía a la edad de estos niños?
Tuve mucha suerte, porque mi papá jugó en las Grandes Ligas. Fui a muchos estadios y compartí con muchos peloteros, pero mi padre me decía que si quería llegar ahí (a las Grandes Ligas) tenía que trabajar duro.
¿Qué te pareció Panamá?
Es una ciudad muy bella. Estoy encantado con Panamá. Estoy aquí por los niños. Aquí tienen a un hermano más.









