Mientras la potencial venta de la franquicia de los Clippers de Los Ángeles por 2.000 millones de dólares pende de un hilo, hoy comenzará el juicio que se enfocará en determinar si la esposa de Donald Sterling, de la que está separado, tiene la autoridad para negociar unilateralmente el acuerdo de acuerdo a los terminus del fideicomiso familiar.
Shelly Sterling llegó a un acuerdo para vender los Clippers al exdirector de Microsoft Steve Ballmer luego de que se diera a conocer una grabación en la que Sterling hace comentarios racistas y la NBA lo suspendió de por vida.
Para hacerlo, Shelly recurrió a dos doctores, quienes examinaron a su esposo de 80 años y lo declararon mentalmente incapacitado, así como incapaz de fungir como administrador del fideicomiso de la Familia Sterling, propietaria del equipo.
Las reglas del fideicomiso establecen que la incapacidad debe ser determinada por dos doctores autorizados sin vínculos con la familia y que sean especialistas en su campo. Un integrante del fideicomiso debe cooperar con esos exámenes.
El juez debe decidir si Shelly Sterling actuó de forma correcta según los términos del fideicomiso y si el acuerdo debe respetarse aun cuando sus términos fueron revocados por Donald Sterling, quien se opone a la venta.
Los abogados de Donald Sterling sostienen que su esposa "lo tomó por sorpresa'' y lo sometió a exámenes bajo engaño. Dicen que hubo influencia indebida en los hallazgos de los doctores y que los exámenes y cartas que se refieren a su capacidad mental son defectuosos e incompletos.









