Para los productores y ganaderos de la región de Azuero la situación climática es considerada una emergencia debido a la falta de lluvias y al temor de que la llegada del fenómeno de El Niño prolongue aún más la sequía en esta zona del Arco Seco panameño.
La preocupación crece entre el sector agropecuario, cuyos representantes aseguran que ya comienzan a verse los primeros estragos de una crisis que podría extenderse durante varios meses y afectar seriamente la producción nacional de alimentos.
Armando Cedeño, presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos de Los Santos, advirtió que actualmente varios ríos importantes de la región ya no cuentan con el caudal suficiente para mantener sistemas de riego y garantizar agua para los animales.
Según explicó, ríos como el Guararé, Perales y Cacao presentan bajos niveles de agua, situación que limita la capacidad de los productores para enfrentar la prolongada temporada seca.
“Ya hoy en día es una crisis”, expresó Cedeño, quien señaló que la falta de agua pone en riesgo tanto al sector ganadero como a productores de maíz, arroz y otros rubros agrícolas de la región.
El dirigente agropecuario indicó que, de mantenerse las actuales condiciones climáticas, no solo disminuirá la producción, sino que también podrían registrarse escasez y aumentos en los precios de diversos alimentos y productos agrícolas a nivel nacional.
Ante este escenario, Cedeño hizo un llamado urgente al Ministerio de Desarrollo Agropecuario para que se establezcan medidas concretas y proyectos de reservorios y cosecha de agua, recordando que desde hace años se viene advirtiendo sobre la necesidad de prepararse para enfrentar fenómenos climáticos como El Niño.
Mientras tanto, continúan preparándose con pacas, forraje y tratando de mantener al ganado en pie, para evitar la muerte de reses, tal y como se dio ha e algunos años atrás producto de una prolongada sequía en la región.
Los productores sostienen que la situación es cada vez más crítica, ya que la falta de lluvias continúa afectando las fuentes hídricas y reduciendo las posibilidades de siembra y producción en una de las principales zonas agrícolas y ganaderas del país.









