Con gratitud y el reconocimiento de una comunidad golpeada por el sismo, los integrantes de la brigada médica de Costa Rica se despidieron de Azuero tras ocho días de trabajo en los hospitales Dr. Cecilio A. Castillero, en Chitré, y Joaquín Pablo Franco Sayas, en Las Tablas.
Su labor, enfocada en la atención ginecológica y obstétrica, representó un apoyo para los servicios de salud durante la emergencia.
Como símbolo de agradecimiento, el Consejo Municipal de Chitré entregó las llaves de la ciudad a los médicos y al personal que llegó desde el país vecino para sumarse a la respuesta sanitaria. El representante de San Juan Bautista, Carlos Rodríguez Vega, en representación del organismo municipal, destacó la solidaridad del equipo y su aporte a la población panameña en un momento difícil para la región.
“Estamos muy agradecidos con ellos por esa labor loable que han hecho en beneficio de nuestra población panameña”, expresó Rodríguez Vega durante el acto de despedida.
Por su parte, Hugo Madrigal, jefe de la misión costarricense, manifestó su satisfacción por el trabajo realizado y por la acogida recibida en Panamá. Entre las experiencias más significativas mencionó la atención de 52 madres y sus bebés, así como la participación de obstetras de la brigada en la asistencia de partos durante su permanencia en la región.
La misión llegó a Azuero con dos módulos médicos de emergencia especializados en ginecología y obstetricia, instalados en ambos centros hospitalarios. Estas estructuras, equipadas para facilitar la atención de pacientes y recién nacidos, permitieron reforzar la capacidad de respuesta en medio de las afectaciones provocadas por el sismo.
Más allá de los equipos y la asistencia médica, la despedida dejó un mensaje de solidaridad entre dos pueblos. Los profesionales costarricenses se marcharon con el reconocimiento de Chitré y de las familias a las que acompañaron durante la emergencia.









