La Villa de Los Santos celebró este miércoles la tradicional Cuarteada del Sol, una de las actividades más emblemáticas que forman parte del ciclo festivo del Corpus Christi, manifestación religiosa y cultural reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La Cuarteada del Sol consiste en una representación teatral y dancística a cargo de la Danza del Diablico Limpio, en la que se escenifica el momento en que el demonio divide el mundo en cuatro partes para reclamar su dominio. La actividad se desarrolla al mediodía de la víspera del Corpus Christi y simboliza el poder de los diablos sobre el mundo y las almas antes del triunfo final del bien representado por el Cuerpo de Cristo durante las celebraciones religiosas.
Durante el ritual, los diablos se reúnen en la plaza principal y simulan dividir el sol en cuatro cuadrantes, dando inicio a una serie de actos cargados de simbolismo que forman parte de una tradición transmitida de generación en generación en la comunidad santeña.
Las actividades continuarán este jueves, día de Corpus Christi, con la confección de vistosas alfombras artesanales elaboradas por alfombristas locales e internacionales.
Este año, las creaciones estarán inspiradas en los santos venerados en la comunidad y otros elementos propios de la identidad religiosa e histórica de La Villa de Los Santos, según explicó Arístides Burgos, del comité organizador de la actividad.
Las alfombras adornarán las calles del distrito y servirán de marco para las procesiones y actos litúrgicos programados durante la jornada, constituyéndose en uno de los principales atractivos para visitantes nacionales y extranjeros.
Paralelamente, el distrito de Parita, en la provincia de Herrera, también desarrollará este jueves las actividades centrales de su tradicional Corpus Christi, con la participación de danzas locales, diablicos y otras expresiones folclóricas que forman parte del rico patrimonio cultural de la región.
Las celebraciones en La Villa de Los Santos y Parita mantienen viva una tradición que fusiona fe, cultura e identidad, y que cada año atrae a cientos de personas interesadas en conocer una de las manifestaciones más representativas del folclore panameño.









