La señora Elena Barría, de 68 años, se convirtió en la primera víctima mortal del terremoto ocurrido el viernes 9 de octubre en la región de Azuero, luego de permanecer cinco días luchando por su vida a causa de las graves lesiones que sufrió cuando las paredes de su vivienda colapsaron sobre ella, en el centro de Macaracas, provincia de Los Santos.
Su fallecimiento fue confirmado este miércoles 14 de octubre por la Caja de Seguro Social, que informó que la paciente murió a las 3:42 p. m. La mujer había sido trasladada para recibir atención médica tras quedar atrapada entre los escombros de su casa, en medio de la emergencia provocada por el movimiento sísmico.
Su hijo, Amado Frías Barría, relató que se encontraba almorzando con su madre cuando comenzó el terremoto. La mujer, quien tenía una pierna amputada, se dirigió a su habitación para descansar, pero en cuestión de segundos las paredes cedieron y cayeron sobre ella. Su hijo intentó entrar para auxiliarla, pero el derrumbe se lo impidió.
“Solamente quedó con la cabeza afuera”, contó Amado al describir cómo encontró a su madre entre los escombros. Con ayuda de varios vecinos logró liberarla y llevarla a un punto donde recibió los primeros auxilios. Según su testimonio, pasaron aproximadamente una hora y cuarenta minutos antes de que consiguieran trasladarla en un vehículo particular, con apoyo posterior de los equipos de emergencia. La paciente fue llevada a Chitré y posteriormente trasladada a la ciudad de Panamá debido a la gravedad de sus lesiones.
El hijo explicó que su madre sufrió múltiples golpes y lesiones internas como consecuencia del derrumbe. En sus últimas declaraciones, señaló que había recibido información médica de que presentaba muerte cerebral y que permanecía con soporte artificial. Con profundo dolor, reconoció que las posibilidades de recuperación eran prácticamente nulas.
La muerte de Elena Barría enluta a su familia y a la comunidad de Macaracas y pone rostro a las consecuencias humanas del terremoto que sacudió Azuero. Mientras continúan las evaluaciones de los daños ocasionados por el sismo, su historia recuerda la urgencia de atender a las personas afectadas y garantizar una respuesta oportuna durante las emergencias.









