El director del Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, profesor Néstor Luque, hizo un llamado a fortalecer las capacidades nacionales para enfrentar las amenazas sísmicas y avanzar hacia la implementación de un sistema de alerta temprana que contribuya a proteger a la población ante futuros terremotos.
El especialista señaló que, aunque Panamá cuenta con un sistema de detección sísmica en tiempo real, es necesario ampliar la infraestructura tecnológica, reforzar la red de monitoreo y destinar mayores recursos para consolidar las capacidades de vigilancia sísmica del país.
“No podemos limitarnos a observar las tragedias que ocurren en otros países. Debemos prepararnos como nación, fortalecer nuestros sistemas de monitoreo y avanzar hacia herramientas que permitan proteger a la población frente a futuros eventos sísmicos”, expresó.
Luque explicó que este esfuerzo requiere una coordinación permanente entre la Universidad de Panamá, el Sistema Nacional de Protección Civil, el Ministerio de Seguridad y otras instituciones del Estado, además del respaldo presupuestario necesario.
El director del Instituto de Geociencias recordó que la Universidad de Panamá administra la Red Sísmica Nacional, integrada por alrededor de 65 estaciones distribuidas en todo el territorio nacional, las cuales transmiten información en tiempo real hacia el centro de procesamiento de la institución.
Gracias a esta red se registran diariamente movimientos sísmicos, muchos de ellos imperceptibles para la población. En promedio, Panamá registra entre 40 y 50 eventos sísmicos cada mes.
Las declaraciones del especialista surgieron a propósito del reciente doble sismo registrado en el Caribe, frente a las costas de Venezuela, un fenómeno conocido en sismología como “doblete sísmico”, producto de la liberación de esfuerzos tectónicos acumulados entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana.
“Estamos hablando de dos sismos que ocurrieron prácticamente de manera consecutiva. Aunque este tipo de fenómeno es poco frecuente, existen antecedentes históricos y responde a la acumulación de esfuerzos tectónicos durante largos períodos”, explicó.
Luque recordó además que Panamá se encuentra dentro de una región de alta actividad tectónica vinculada al Cinturón de Fuego del Pacífico, donde la interacción entre las placas genera constantemente movimientos sísmicos.
El especialista destacó que los pequeños sismos que ocurren diariamente forman parte del comportamiento natural de la Tierra y contribuyen a liberar parte de la energía acumulada.
“Lo preocupante es cuando una zona permanece mucho tiempo sin liberar esfuerzos, porque la energía continúa acumulándose hasta superar el límite elástico de las rocas y entonces puede ocurrir un terremoto de gran magnitud”, concluyó.









