El centro del cómic de Bélgica, el más antiguo de Europa dedicado a esta temática, celebró este fin de semana su 25 aniversario con el estreno de una exposición dedicada al padre de los pitufos, Pierre Culliford, Peyo.
Este museo bruselense dedicado al cómic, que es también el primero del mundo que cumple un cuarto de siglo, se ha convertido en uno de los atractivos más importantes del país al que cada año acuden 200,000 visitantes para conocer de cerca el nacimiento de este arte y para acercarse a sus dibujantes.
Abrió sus puertas en 1989 y muy rápido se convirtió en uno de los centros más visitados por los belgas y turistas. Ubicado en uno de los distritos más antiguos de la ciudad, alberga siete salas dedicadas a la historia y a la producción de viñetas.









