La epidemia del ébola persiste y aunque la transmisión ha declinado radicalmente con respecto a hace pocos meses, se cree que los entierros siguen siendo un foco importante de infección y se reconoce que la reapertura de las escuelas en los países afectados representará un gran reto.
Esta fue la conclusión a la que llegaron los dos principales responsables globales de la lucha contra el ébola, el enviado especial del secretario general de Naciones Unidas, David Nabarro, y el director general adjunto de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Bruce Aylward.
En el periodo de octubre a diciembre pasado, la repuesta internacional frente al ébola permitió dotar a Liberia, Sierra Leona y Guinea (los tres países más afectados por la enfermedad) de 2,000 camas en centros de tratamiento, constituir 255 equipos enterradores y desplegar a 11,800 personas con la tarea de rastrear a los contactos de los enfermos.
La epidemia del ébola, declarada hace once meses, ha provocado 22,487 casos (entre confirmados, probables y sospechosos) y 8,979 decesos.









