La jueza argentina Sandra Arroyo Salgado, exesposa del fallecido fiscal Alberto Nisman, pidió ayer no seguir politizando su muerte, reclamó independencia para el poder judicial y sugirió que no se trató de un suicidio durante una audiencia convocada por la oposición en el Senado.
La jueza demandó prudencia, respeto y ética en la investigación del fallecimiento de Nisman, quien murió de un tiro en la cabeza en su casa.









