Nadar, entrenar, pasar el tiempo y tratar de no pensar en la guerra y en sus familias. Es el objetivo de un equipo ucraniano de natación, formado por menores discapacitados, que lleva diez semanas en Estambul sin poder regresar a su país.
Llegaron a la ciudad turca el 17 de febrero para participar en un campo de entrenamiento de dos semanas y preparar el campeonato nacional ucraniano previsto para marzo. Una semana más tarde empezaron a caer bombas rusas en Ucrania. No pudieron volver.





