El cuarto empate seguido del Real Madrid, 1-1 en su estadio frente al Eibar, y otro descalabro del Barcelona en la cancha del Celta de Vigo, donde perdió por 4-3, facilitaron que el Atlético de Madrid se colocara como líder de la Liga española el domingo tras vencer 2-0 al Valencia.
Antoine Griezmann falló un penal por segunda vez en cuatro días, el primero de los dos que paró Diego Alves, pero se redimió al anotar el gol que encaminó el triunfo del Atlético.
La victoria, combinada con los tropiezos de sus rivales, le valió al equipo dirigido por el argentino Diego Simeone para alcanzar la cima de la clasificación con las mismas 15 unidades que el vecino blanco tras siete fechas.
Los colíderes madrileños cuentan con dos puntos de ventaja respecto al cuarto clasificado Barça, que a su vez persigue los 14 del Sevilla, actual tercero.
Eibar, octavo, pegó primero en Madrid con un gol de Fran Rico a los seis minutos y, aunque Gareth Bale logró igualar a los 17, el equipo de Zinedine Zidane hilvanó otro empate tras los registrados ante Villarreal y Las Palmas en la Liga, y Borussia Dortmund el pasado martes por la Liga de Campeones.
"No estamos en crisis, pero algo pasa. Esto lo tenemos que cambiar. Falta agresividad", criticó Zidane.
Más motivos para el enfado tuvo su homólogo, Luis Enrique, tras el duro revés encajado por el Barça en cancha del Celta, ahora décimo. El equipo del argentino Eduardo Berizzo, que la temporada pasada ya aplicó un duro correctivo a los azulgranas, repitió victoria con el hiperactivo Iago Aspas de protagonista.









