Las tardes mágicas de Champions están rodeadas de curiosidades y anécdotas, propias de una competición de su categoría.
Fanáticos que ríen, lloran, se enojan y suspiran con cada jugada están presentes en todos los rincones del planeta, desde el momento en que el árbitro da el pitazo inicial.
En Panamá, esta pasión aflora cada martes o miércoles de competencia.
Ayer el Real Madrid visitaba el San Paolo para liquidar su pase a cuartos de final ante el Napoli, el cual logró sin contratiempos, tras imponerse por 3-1 en el partido de vuelta de octavos 6-2 el marcador global.
Era un día normal de trabajo y obligaciones, pero cuando el equipo de los amores busca seguir vivo en el principal torneo de clubes del mundo, siempre hay oportunidad para hacer una pausa y adentrarse al mundo de la Champions.
Una escapadita por la tarde no es ningún pecado, tal y como lo demostraron los caballeros de las fotos. A ellos no les hizo falta más camaradas, porque en estas calurosas tardes de verano la mejor compañía la tenían en las manos, su Heineken bien fría.









