La población herrerana, que hace apenas días celebraba las fiestas del carnaval, se encontró al concluir las festividades con una noticia inesperada: el Hogar de Niñas María Auxiliadora, una de las instituciones más emblemáticas de la provincia, está siendo utilizado de manera provisional para albergar a 10 adultos en condición de discapacidad —varios de ellos con discapacidad severa— trasladados desde un albergue en Tocumen.
El centro funciona durante el período escolar como residencia para niñas de escasos recursos y provenientes de comunidades apartadas, brindándoles alojamiento, alimentación y acompañamiento educativo.
El traslado ha sido supervisado directamente por la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Carles, quien se encuentra en Chitré desde el lunes de carnaval coordinando el proceso y verificando las condiciones del albergue.
Durante su recorrido por el lugar, la titular del Mides explicó que se trata de una población con “grandes necesidades y profundas vulneraciones”, señalando que muchos de estos adultos presentan discapacidad intelectual severa y requieren atención especializada.
“Desde el lunes estoy aquí viendo sus necesidades. Es una población a la que la sociedad y sus familias les han fallado, y hoy nos corresponde ser parte de la solución”, manifestó la ministra.
Carles indicó que el traslado responde a una orden recibida y que se realizan evaluaciones técnicas, junto a otras entidades, como la Defensoría del Pueblo, para garantizar que las instalaciones sean adecuadas mientras se define una alternativa más estable.
Según dijo, las 15 niñas inscritas en el albergue serán reubicadas en un centro del Ifarhu en Chitré, donde el Mides apoyará con insumos y personal.
La incomodidad expresada por sectores de la población no está dirigida contra los adultos trasladados, ya que se reconoce la urgencia de atender a esta población vulnerable, sino contra la incertidumbre sobre el futuro de las niñas que durante el año escolar residen en el Hogar María Auxiliadora.
Se trata de menores en condición de vulnerabilidad económica o provenientes de áreas lejanas, quienes encuentran en este albergue un espacio seguro con atención integral y acceso a la educación.
A pocos días del inicio del calendario escolar, la comunidad espera mayor claridad sobre cómo se garantizará la continuidad del servicio para estas niñas, mientras las autoridades aseguran que trabajan en soluciones que permitan atender ambas realidades sin afectar derechos fundamentales









